Noé Guerrero, originario de la Cuenca del Papaloapan, de un lugar llamado Otatitlán, se ha convertido en un ícono del son jarocho, desde los 7 años inicio su trayectoria tocando, cantando y bailando, nos cuenta que estudiaba en un lugar llamado Jardín Kojima, ahí ensayaba con su jarana en sus ratos libres y todos los sábados, con compromiso y devoción. 

“Ahí aprendí y como alumno destacado recibí la invitación para presentarme en Playa Vicente, en el Festival El Tesochoacán, que se hace cada año, ahí me presenté por primera vez en público con el grupo Yacatecuhtli,” Noé nos cuenta que siempre le ha gustado la música, que él estudiaba música cada vez que podía y se ha preparado todos los días de su vida.  Con su requinto en la mano, Noé expresa “yo creo que la música, el arte, la cultura y el deporte, son las armas que nosotros los jóvenes necesitamos para seguir con la transformación de este país”

Su mensaje para la juventud: “es que nunca se alejen de sus raíces porque éstas son las que les brindan identidad como veracruzanos o como parte de un grupo social y siempre estará bien ser dedicado en fomento a nuestra propia cultura.  

 El día de hoy con 18 años de edad, se presentó para amenizar la Ceremonia de Premiación de los Torneos Deportivos de Educación Media Superior, donde el Subsecretario de Educación Media Superior y Superior, le hizo entrega de un reconocimiento por contribuir a la cultura veracruzana a través del impulso del son jarocho.